
¿Por qué las lámparas infrarrojas consistentes evitan los problemas relacionados con las variaciones entre lotes?
Si alguna vez ha procesado un lote de tubos de cuarzo y ha obtenido un número considerable de piezas rotas, sabe perfectamente lo frustrante que puede ser eso. Por lo general, esto se debe a la presencia de “puntos fríos” en el proceso de calentamiento.
Lo cierto es que una pequeña diferencia del 5% en la potencia de las lámparas podría no parecer mucho según las especificaciones técnicas. Pero en la práctica, esa diferencia es suficiente para crear gradientes de tensión interna que dañan el vidrio durante su posterior procesamiento. Es un verdadero desastre.
Lograr un calentamiento uniforme
El calentamiento infrarrojo consistente no es algo mágico; se trata de los detalles. Todo depende de cómo está enrollado el filamento de tungsteno y de cuán puro sea el revestimiento de cuarzo.
Piénselo de esta manera: si una de las lámparas emite 1020 W, mientras que la que está justo al lado solo emite 980 W, entonces el vidrio no se calentará de manera uniforme. Como resultado, aparecerán estrías térmicas.
Cuando las lámparas funcionan de manera consistente, la energía se distribuye de forma uniforme por todo el tubo. Ya no hay necesidad de adivinar ni de confiar en la suerte durante los ciclos de calentamiento.
Manejar la carga térmica
Para que el cuarzo se forme, se necesita un calor intenso de onda corta. Utilizamos grados específicos de cuarzo para que el revestimiento no se deforme bajo tanta presión.
Pero hay que tener cuidado: cuando se coloca demasiada potencia en un espacio pequeño, los soportes de las lámparas se dañan. Si los ventiladores de refrigeración no son suficientemente eficaces, los conectores se dañarán. Hay que vigilar eso.
Qué beneficios trae esto a su taller
Lo mejor es que, al utilizar conjuntos de lámparas infrarrojas compatibles, ya no es necesario ajustar cada zona cada vez que se inicia un nuevo lote.
Basta con configurar los controladores PID una sola vez. Luego, las lámparas hacen su trabajo.
Esto hace que todo el proceso sea más estable. Ya no hay que preocuparse por si los tubos en los bordes del estante se calientan igual que los que están en el centro. La tasa de desperdicio disminuye, y así, un proceso volátil se convierte en algo en lo que se puede confiar.